Esta hipótesis de Daniel Goleman y Richard J. Davidson, me encanta para describir el camino de la meditación: “EL DESPUÉS ES EL ANTES DEL PRÓXIMO DURANTE”. En donde el DESPUÉS se refiere a los cambios perdurables que produce la meditación, los que permanecen más allá de la sesión; el ANTES se refiere a la condición en que nos encontrábamos en el punto de partida, antes de comenzar a meditar y el DURANTE es lo que sucede mientras meditamos, donde se dan cambios temporales en nuestro estado, que desaparecen cuando dejamos de meditar.
EL ANTES
Nuestro estado natural, cotidiano, antes de empezar la meditación. En donde existe predominancia de las ondas cerebrales Beta, porque estamos alertas, pensando en todo lo que estábamos haciendo o nos falta hacer antes de meditar. En los meditadores experimentados en el ANTES, la predominancia de las ondas Gamma es evidente, son las más rápidas captadas hasta ahora y aparecen cuando distintas regiones cerebrales vibran en armonía; ellos las mantienen antes y durante su estado meditativo, esto es lo que sería un rasgo perdurable logrado en los meditadores experimentados. Solo se pueden hacer conjeturas del estado de consciencia de estos meditadores pero lo que ellos manifiestan experimentar es un estado permanente de apertura y consciencia en su vida cotidiana y no solo cuando meditan.
EL DURANTE
El momento en el que meditamos. Al inicio la mente por naturaleza divaga, y la idea es calmarla, concentrándose en un solo objetivo, en este estado las ondas cerebrales Alfa tienen mayor predominancia. Una vez que lo logras, verás que lo que cosechas en la práctica es lo que trasladas a la vida cotidiana para moldear tus cualidades. Por ejemplo, cuando durante la meditación practicamos la atención a la respiración, estamos desarrollando la cualidad de prestar atención selectiva en la respiración, pero a la vez este entrenamiento te servirá para que al concentrarte puedas tener atención selectiva en cualquier actividad que elijas en la vida diaria.
EL DESPUÉS
Evidentemente, cada vez la práctica de la meditación en occidente ha tomado una posición importante en el bienestar de la población, también es cierto que se le han atribuido beneficios a esta práctica que aún no han sido comprobados científicamente o no tienen suficiente evidencia. Lo que si está claro es que beneficios a nivel de principiantes (8 semanas de práctica), como agregar calma a los días agitados, desarrollar la atención logrando menos dispersión mental, disminución del parloteo mental, aumento de la memoria, la empatía y los sentimientos positivos, son rasgos perdurables en el tiempo, es decir: el DESPUÉS, sólo si la práctica se mantiene.
La perdurabilidad de los rasgos va directamente relacionado con la constancia y el tiempo invertido. Si en algún momento habías decidido por ejemplo crear un hábito como hacer ejercicios y lograr una meta específica en tu cuerpo, de seguro que mientras más constante eres y mas tiempo le dediques, mejores resultados verás, y en el momento que dejes de hacer ejercicio los resultados desaparecerán al cabo de un tiempo. Es una analogía perfecta.
Así que la constancia, paciencia y motivación son valores que nos servirán para lograr día a día una transformación permanente.
El camino de la meditación no tiene un final, es una herramienta que puede asemejarse a la necesidad de alimentarnos todos los dīas. Es el alimento de la mente, el cuerpo y el espíritu, para vivir con sabiduría, plenitud y bienestar.

