Motivada por las experiencias de la vida, he podido caer en cuenta que existen herramientas poderosas que tenemos internamente. Puede que podamos reconocerlas y aprender a utilizarlas, pero a veces depende del momento de la vida en que te encuentres.
Sería maravilloso descubrir estas herramientas cuando la vida está en orden, para aprenderlas a utilizar sin tanta presión, y no cuando estás en un momento álgido, como en una situación dolorosa, angustiante o estresante; sin embargo lo importante es descubrir que dentro cada uno de nosotros existen herramientas poderosas.
Cuando empiezas un recorrido de introspección, te conviertes en un Intranauta (un explorador interno) la primera fase, es volverte un observador de todo lo que pasa dentro de ti, es como la entrada por la puerta grande, es esa sensación de decir EUREKA!!!, que bien se ve desde esta perspectiva, es ampliar el panorama. No será fácil a primera mano mantener esta postura, pero poco a poco vas teniendo atisbos de claridad de todo lo que observas dentro de ti.
Tu posición será ecuánime, verás la realidad sin modificarla por tus juicios.
Una vez que ya entiendes qué es ser un OBSERVADOR, pasas a la segunda fase, el COACH (así le digo yo), el que hace las preguntas claves, las preguntas correctas. Formularlas en medio de una situación abrumadora hace que la respuesta sea reveladora.
Pero, ¿cómo saber cuales son las preguntas correctas?. Para esto debes tomar el rol de indagar, como si quisieras averiguar o descubrir algo.
Puedes empezar por identificar, ¿Qué siento?, ¿Por qué lo siento? ¿Por qué me está afectando? ¿Por qué siento tanto rechazo a lo que pueda pasar?, ¿Qué me esta impidiendo…?.
Podrás indagar si son condicionamientos, juicios; las respuestas a estas preguntas te harán que aceptes por lo que estas pasando sin dar mas vueltas al asunto.
Después, puedes seguir por preguntas que te ayuden a tomar de nuevo tu rumbo, ¿Qué otras posibilidades hay?, ¿Qué otros puntos de vista puedo encontrar?, ¿Cuál es mi propósito con…?, ¿Cuáles son mis limitaciones para con….?.
Finalmente, ahora que ya sabes donde quieres llegar, pregunta: ¿Qué voy a hacer al respecto?, ¿Cómo me planifico para que esto suceda?. ¿Todo lo que pasó me ayudó de alguna forma? ¿Qué aprendí?
Todas estas preguntas puedes hacértelas en el momento que conscientemente quieras hacer una pausa, o mas adelante cuando ya se te haga un hábito, podrás hacerlas en microsegundos, logrando responder en vez de reaccionar.
Las respuestas están dentro, no busques afuera, pues encontrarás pretextos y un sin fin de razones para afianzar ese torbellino del que quieres salir.

