MINDFULNESS, UNA HERRAMIENTA PARA EL AUTOCONOCIMIENTO

Generalmente cuando hacemos un curso de Mindfulness o Atención plena, la intención final directa o indirectamente va dirigida a conocer más tu mundo interior y a la vez a incentivar el bienestar en tu vida.

Cuando hablamos de Mindfulness o Atención Plena, nos referimos a prestar atención conscientemente a la experiencia del momento presente de manera voluntaria, con interés, curiosidad y amabilidad.

A veces, cuando entrenamos esta habilidad de prestar atención, pensamos que vamos a invertir en un tiempo extra y la verdad, es que vamos a seguir haciendo las cosas que hacemos pero con una mirada diferente, vamos a aprender a mirar nuevamente, abriéndote a nuevas perspectivas y por ende oportunidades; no hablo solamente de tu mundo exterior sino también de tu mundo interior, encontrando una combinación que te haga sentir que te conectas con la vida, sin separación. Fundiéndote en la experiencia donde tú eres lo que pasa, en lugar de ver como las cosas te pasan a ti.

Quizás en algún momento te habrás dado cuenta que cuando deseas algo, todos tus sentidos se ponen a la disposición de ese deseo; cuando deseas un auto, observas por todos lados los autos, cuando quieres tener un bebé te fijas en todo lo que tiene que ver con bebés, cuando buscas amor, estas abierto a una relación, así también pasa con las cosas negativas o pensamientos negativos, tu atención va dirigida a cosas negativas.

Esculpimos en tiempo real el cerebro según a qué atendemos y la intención que tengamos. Por ello es importante integrar tu mundo interno y externo.

Otra de las tantas cosas que nos damos cuenta con esta nueva mirada, es que la vida en el mundo demanda que la llevemos en Piloto automático. Si bien es cierto, es algo que se ha arraigado en el día a día y que seguramente esta asociado a que pensamos que así nos rinde más el tiempo, desconectándonos de nuestro interior y del exterior, dejando que los días, los detalles, las relaciones y hasta nuestras emociones pasen sin quizás darnos cuenta; cuando a veces allí es dónde podemos encontrar las respuestas.

Para cambiar esa mirada se necesita detenimiento y asombro por lo que estamos viendo, sintiendo, pensando; es como cuando éramos niños: un paseo de 10 minutos para nosotros, para un niño puede ser de 30 minutos, se fija en los detalles e interactúan con el entorno.  

Aprende a mirar con mente de principiante, a que no te venza la rutina y exijas atención a lo que ocurre, por ejemplo, ver a la persona que tienes todos los días a tu lado, tu pareja, “mira su fisionomía, su lenguaje corporal, profundiza en su mirada, en cómo trata a los demás y a ti mismo”… te apuesto que aflora nuevamente sentimientos que ya se habían hecho rutina porque te acostumbras a la persona de quién te enamoraste, así como de las cosas que tenemos, el lugar en donde vivimos, lo que vemos por la ventana, lo que comemos y como lo hacemos, siempre necesitamos más, cuando lo tenemos todo…

Aprender a mirar nuevamente tanto interna y externamente, hace que la experiencia de vida tenga sentido.

Ojo que esto es más vivencial que intelectual, puede haber información por montones y libros muy interesantes de este tema, pero hacer un curso de Mindfulness o Atención Plena; es como un acelerador, te hará zambullirte en la práctica, teniendo un acompañamiento, que puede ser clave pero a la vez puedas hacer descubrimientos por ti mismo. Una herramienta perfecta para el Autoconocimiento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *